viernes, 9 de abril de 2010

El Egoísmo



El egoísmo... una fuerza que quizá pocos seamos capaces de ver y q es tan perversa que es capaz de traspasar muros, fronteras, siendo tan fuerte y tan malvado como el propio diablo, incapacitando a todo persona a mirar por los demás, más allá de su ombligo. Incluyendo a tus propios amigos. Expandiéndose como un virus no hacemos nada y dejamos que se apodere de nosotros poco a poco. Pero el dolor no acaba aquí, sino q aquel q esta inmunizado ve con horror y sufrimiento todo lo que el egoísmo es capaz de hacer en las personas que quiere, sin poder hacer nada más q observar con pavor, como la feroz fuerza de ese veneno se expande y arrasa con todos los de su alrededor.

domingo, 4 de abril de 2010

La distancia y el tiempo


Dejo un extracto que encontré de un libro que me resultó muy interesante y que recoge con exactitud reflexiones muy ciertas y profundas.

La distancia y el tiempo

¿Qué significan esas dos palabras? Entiendo por soledad el no estar con alguien cerca, aunque también me puedo sentir solo teniendo gente alrededor. Cuando estoy con alguien puedo decir que estoy acompañado, pero ¿a partir de qué momento dejo de estar con alguien? Si me estoy con alguien abrazada y le estoy hablando, podría decir que estoy en compañía de esa persona, si nos distanciamos un par de metros y continuamos hablando, podría decir que sigo con esa persona. ¿En qué momento dejamos de estar juntos?
Si nos separamos varios kilómetros de distancia, sí podríamos decir que ya no estamos juntos, ¿por qué?, treinta kilómetros o dos metros, ambos siguen siendo una medida, y de cualquier manera ya perdí el contacto físico con él, ¿será a causa del no poder interactuar?
Sin embargo, si me encontrara con esa persona acostada en la misma cama, no le estoy mirando, ni hablando, ni tocando, y en ese momento alguien me pregunta por teléfono si estoy con alguien, probablemente respondería que sí. Entonces no necesito interactuar para sentirme en compañía.
Si él se acabara de ir a trabajar y estuviera a menos de diez metros de la casa, y alguien me llama para preguntarme lo mismo, seguramente contestaría que no. Entonces ¿cuál es la diferencia? ¿El que los dos no nos encontremos dentro de esa estructura llamada alcoba o casa? Pero sí estamos dentro del mismo vecindario, país, planeta y universo.
Si me comunicara vía Internet con él, ¿estamos juntos o no? Si estoy hablándole, escuchándole y observándole a través de una pantalla, puedo decir que estamos interactuando, pero como nos separan cierta cantidad de kilómetros, entonces ¿estoy o no con él? ¿Me puedo sentir en soledad a pesar de estar interactuando con alguien?, ¿o acompañado sin hablar con nadie y tal vez hasta sin tener a ninguna persona a la par?
Si me encuentro en un estadio rodeado de mucha gente, pero llegué allí sin ningún conocido, y me preguntan por teléfono si estoy solo, yo respondería afirmativamente, aunque en ese momento esté pasando a través de un tumulto y teniendo contacto físico con muchas personas. Incluso podría dirigirle la palabra a un hombre para pedirle que me venda un refresco y aun así sentir que estoy solo. ¿O podría sentir lo contrario si quisiera?
¿Será que todo es cuestión de interpretación? Yo pude en algún momento, llegar a mi casa creyendo erróneamente que esa persona con la que estoy se encontraba durmiendo en la habitación, si en ese instante me hubiesen buscado para preguntarme si me encuentro con alguien, yo hubiera respondido que sí, porque eso es lo que creo. Entonces, ¿será que todo depende de la actitud y de lo que se quiera creer?
“Soledad” y “compañía” podrían ser la misma cosa. Equivocadamente se utiliza esta última palabra para referirse al hecho de estar a cierta distancia de alguien, pero siempre estaré a cierta distancia de alguien. Lejos o cerca, es relativo.
Compañía no es estar lo suficientemente cerca de una persona como para poder interactuar, ya que también puedo comunicarme con quien se encuentra a muchos kilómetros de mí.
El poder ver, oír o sentir a otra persona tampoco son características indispensables de la compañía, ya que ésta puede existir aun en la oscuridad, el silencio y la distancia.
Siempre tendré la misma cantidad de soledad y de compañía, percibir una cosa u otra, depende de mí.
Al comprender que la compañía no se encuentra condicionada por la distancia, pude entender que el amor tampoco.
¿Es necesario ubicar el amor en el tiempo? ¿El amor establece condiciones como la de llevar suficiente tiempo de conocerse? Y ¿cómo determinar cuánto es suficiente tiempo?
Sí puedo sentir amor hacia quien llevo mucho tiempo de conocer, pero no por quien conozco hace cinco minutos; ¿quiere decir eso que se ama más al hijo de diez años de edad, que al de cinco años y a éste más que al recién nacido, al cual no se puede querer porque se acaba de conocer?, ¿puedo amar a una persona acabando de conocerla?, ¿puedo amarla antes de conocerla?
… Que cada uno saque su propia reflexión… ;)

Texto extraído del libro: "Extrañando a Dina". Escrito por el psicólogo Mario Alonso Madrigal.

jueves, 28 de enero de 2010

La mecánica del corazón


¿Cómo sería nuestra vida con un corazón reemplazado por un reloj de madera?

En esas ocasiones en las que sufrimos ya sea por desamor, por la pérdida de un ser querido, porque un amigo nos falla y en las que el corazón se ensancha y cada vez pesa más conforme caminamos, qué útil sería poder arrancárnoslo y cambiarlo por otro nuevo para volver a empezar desde cero, sin sufrimientos.
Sin embargo, ni en los mejores libros de fantasías, alguien con un corazón postizo es capaz de evitar los dolores exclusivamente humanos. Estamos condenados, sin remedio, a sentir. A amar, y a sufrir por amor.
Así es que por mucho que alguien quiera protegernos de todo tipo de sufrimiento ni tan siquiera un corazón artificial conseguiría aliviar ese dolor...
En el libro que Mathias Malzieu ha escrito, la mecánica del corazón trata de transmitir esto precisamente, entre otros muchos valores que, el amor, el sentimiento de enamorarse y de todos los procesos implicados en la mecánica del mismo, los celos , la pasión, la locura, el rechazo, la angustia, no pueden escapar ni a ningún corazón artificial.
Yo creo que cualquiera que lea esta historia, puede verse reflejado en cualquiera de los personajes que aparecen, sin ir más lejos a mi Jack(el prota) me hace ver que un simple flechazo si es auténtico tarda mucho tiempo en olvidarse, pues la huella que ha dejado impregnada en tu corazón no se marcha así como así; que los celos nos encolerizan, que nos queremos morir cuando nos separamos de alguien a quien queremos y que el tiempo no nos detiene cuando de amor se trata
Sin embargo, hemos de procurarle algo de razón a nuestro voluble corazón, al que por desgracia no podemos sustituir por ningún mecanismo capaz de evitarle cualquier sufrimiento. Son leyes establecidas a reaprender para lanzarnos de nuevo a las grandes emociones y de las cuales podemos afrontar y superar. Sólo hace falta darle un poco de cuerda a nuestro corazón cuando “empiece a fallar”.

Este libro lo recomiendo a todos aquellos corazones que necesiten ajustes de un relojero…

sábado, 17 de octubre de 2009

Tú puedes


Este cuento puede hacernos reflexinar sobre el modo en que influyen las personas en nuestra vida...


En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada. De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. El otro cogió una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: “¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas...”
En ese instante apareció un abuelo y, con una sonrisa, dijo:
—Yo sé cómo lo hizo.
— ¿Cómo? —le preguntaron.
—No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

"Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr".

domingo, 4 de octubre de 2009

La muchacha de la ventana


¿Alguna vez te has preguntado que piensa la muchacha de la ventana? Muchos hablan de cómo Dalí lo representó pero muy pocos se asoman a ver lo que ella piensa.
- Yo te miro desde fuera y siento que lo que pasó ya no importa. Fijas tu mirada en el horizonte, que cargado de esperanza te espera, anhelas, buscas. Hay tiempo suficiente. Toda la vida.
Cuando una puerta se cierra una ventana se abre. Dejas de mirar hacia atrás y buscas el camino hacia delante. Lo conseguirás. Solo deja que fluyan esos malos pensamientos a través del mar y que se vayan arrastrados por las olas, que de donde nacen tú ya no los quieres.
Un nuevo amanecer espera reencontrarse contigo