viernes, 19 de junio de 2009

CARPE DIEM


Es increíble ver como pasa el tiempo y no aprovechamos cada segundo de cada minuto de toda la vida.
>> Aprovechar el momento<<, >>vivir el momento<<… en eso debería consistir la vida. “vivir intensamente y sacarle todo el jugo a la vida, para no descubrir en el momento de mi muerte que no había vivido”.
A veces por el/los motivo/s que sean, desperdiciamos momentos que podrían vivirse con más intensidad, los dejamos pasar para otro momento, o esperamos a que otros nos marquen que hacer…El timepo no corre a nuestro favor.
el día de hoy no se volverá a repetir.” Vive intensamente cada instante, mimando cada situación, amando, VIVIENDO…
Qué hay de ese logro, de esa superación, placer de lo no vivido que decidimos desatar…
Aprovecha pues lo que la vida te ofrece, porque solo te lo da una vez, y recuerda este poema:
"Coged las rosas mientras podáis
Veloz el tiempo vuela
La misma flor que hoy admiráis
mañana estará muerta"


((Disfruta la magia del momento))

domingo, 7 de junio de 2009

Los mundos de Coraline


Ojalá todo lo que deseásemos se pudiese conseguir con tan solo atravesar una puerta…pero eso solo ocurre en las películas, no siempre es como desearíamos o nos gustaría.
Coraline tenia “todo” lo que deseaba y le faltaba al otro lado de una puerta con tan solo dejarse llevar por los sueños...
Quizá la lectura que podríamos sacarle es, que puede que todo lo que deseemos lo encontremos en nuestros sueños, pero hemos de saber que no son reales y que la realidad es lo que cuenta, lo que tenemos que afrontar, vivir, cambiar…
Sí, soñar es maravilloso, pero soñar con una realidad diferente a la que querríamos no es cuestión de cerrar los ojos e imaginar…es mucho más.
No olvidemos que la llave de nuestra vida la tenemos nosotros y que cerrar o abrir puertas a una nueva vida, no ha de ocurrir sólo en sueños.

lunes, 1 de junio de 2009

Viviendo en el mundo de don quijote


Creo que no hay mejor historia en este momento que me defina tan bien.
Recordemos la historia de los molinos de viento. Don quijote creyendo que los molinos eran gigantes se dispone a atacarlos con su lanza, acabando mal herido en su singular aventura, perdiendo su lanza y la lucha.
Menos mal que siempre estaba su fiel escudero dispuesto a ayudarle intentando devolver a su señor a la realidad de los hechos.
Y es que muchas veces, nos mantenemos guiados por nuestras ilusiones y confundimos la realidad. Luchamos por demostrar que esa “realidad” existe, como los gigantes, manteniéndonos en nuestra idea, hasta que perdemos la lucha pero también la cabeza...
Esta claro que él lo confundía todo, que creía ver cosas donde no las había. ¿Es posible encontrar un ideal entre lo real? Sí es posible, aunque algunas veces perdamos la cabeza…Sin embargo dice una canción, que si tienes un ideal, un principio, defiéndelo y aférrate a él, porque la vida es sueño y los sueños, sueños son >
Volver a la cordura puede costar, don quijote no volvió a ella sino antes de morir. Todos soñamos con ser un caballero y tener algo por lo que luchar. Pero creo que debemos detenernos muchas veces antes de actuar porque lo que creemos ver no siempre se corresponde con la realidad.
Muchas veces vivimos en un mundo de fantasía y de sueños, pero cuando eso se convierte en una locura, es mejor escapar. Gracias a Sancho Panza, don quijote pudo ver que tantos libros de caballerías le habían hecho ver una realidad donde no la había.
Pero despertemos antes de que tanta tontería nos haga caer en locuras que arrastren a otros personajes en esa “nuestra” realidad.
Por suerte, yo siempre tendré a mi fiel escudero y amigo “Nacho Panza” ;-)

martes, 26 de mayo de 2009

El cuento del Águila Real


"Un hombre se encontró un huevo de águila. Se lo llevó y lo colocó en el nido de una gallina de corral. El aguilucho fue incubado y creció con la nidada de pollos.
Durante toda su vida el águila hizo lo mismo que hacían los pollos, pensando que era un pollo. Escarbaba en la tierra en busca de gusanos e insectos, piando y cacareando. Incluso sacudía las alas y volaba unos metros por el aire, al igual que los pollos. Después de todo, ¿no es así como vuelan los pollos?.
Pasaron los años y el águila se hizo vieja. Un día divisó muy por encima de ella, en el límpido cielo, una magnífica ave que flotaba elegante y majestuosamente por entre las corrientes de aire, moviendo sus poderosas alas doradas.
La vieja águila miraba asombrada hacia arriba. "¿Qué es esto?", preguntó a una gallina que estaba junto a ella. "Es el águila, el rey de las aves", respondió la gallina, "Pero no pienses en ello. Tú y yo somos diferentes de él".
De manera que el águila no volvió a pensar en ello. Y murió creyendo que era una gallina de corral"

La cosa es… por qué conformarnos con ser una “simple” gallina de corral, cuando podemos llegar a ser un águila real…

Este cuento tiene muchas interpretaciones… yo me quedo con que podemos aspirar a todo lo que queramos si nos lo proponemos, si creemos en nosotros, si confiamos…podemos convertirnos en algo grande. No nos damos cuenta de las alturas que podríamos remontar…
Despertemos de la realidad!! Somos mejores de lo que creemos y nos merecemos estar en las alturas, que no nos hagan hacer creer o sentir lo contrario!!

Pero, esta es mi interpretación ;-p

viernes, 22 de mayo de 2009

Basta YA!


Hablemos de asesinos… pero no de asesinos en serie ni de asesinos múltiples. Sino de esos asesinos que por alguna razón existen en el mundo, me refiero a esas “personas” sin valores, vacías de compasión, insensibles, sin escrúpulos, que sin querer desearle nada negativo a nadie, estas personas lo merecen. Y me refiero a esa gente que maltrata animales, que los deja abandonados cuando son un estorbo, que llega la navidad y le regalan a sus hijos ese cachorrito que, despojado de su madre es regalado cual peluche a modo de juguete para que cuando llegue el verano y sea un estorbo tiraran a la carretera, vagabundeando, para que cuando un camión o coche venga a toda hostia le atropelle, arrebatándole su vida.
¿Acaso eso no es ser asesino?
Pero, ¿y qué hay de esos banderilleros que se ganan la vida asesinando?, esos también son asesinos. Y sí, me refiero a los toreros.
Como alguien puede sentirse orgulloso de enfrentarse a un animal (que por si no lo sabíais va medio narcotizado)
Pensemos por un momento en colocarnos delante de un gran estadio, repleto de gente gritando y aplaudiendo y a ese “ser” que se pavonea delante de todos con su traje de luces y su espada. A la otra parte su “contrincante” , un ser noble que atemorizado y enfurecido (pues, previamente ha sido vapuleado con un incandescente calor en su cuerpo), se dispone a ser –y nunca mejor dicho- toreado por el propio “asesino”, “desnudo”… no sabe que pronto llegara su final..
Dejemos a los animales en paz, o a caso no respiran el mismo aire, comen por la boca igual que nosotros, sufren si alguien les hace daño y duermen. Porque han de ser diferentes a nosotros, porque hemos de hacerlos sufrir… Que clase de persona es esa que hace eso, desde mi punto de vista una mente enferma.


“miles de animales son las víctimas mortales de unas mentes anormales que no tienen sensibilidad” (Ska-p)

lunes, 20 de abril de 2009

Las “pequeñas” cosas de la vida


Un día nos despertamos y nos damos cuenta de que la rebelde adolescencia dejó paso a una juventud cargada de sentimientos, experiencias, que nos marcaran para el resto de nuestra vida- la mayor parte de ellas-.
Pero, no todo queda en esa “rebelde” etapa, pues a lo largo de nuestra vida el aprendizaje continua y continua con nuevas y “siempre gratas" experiencias. Muchas de ellas pueden hacernos sentir como un pie metido en un charco muy profundo y además, frio, pero debemos pensar que el agua se seca y desaparece ;-)
En nuestra vida diaria nos relacionamos con mucha gente, cada persona es un mundo, todo es muy relativo en cada persona y a la vez complicado… pues somos muy diferentes. Quizá, dependa mucho de cómo nos comuniquemos, de lo que transmitamos-ó no-. ¿ Qué pensáis? Yo creo que es fundamental.
Sin embargo, decir como nos sentimos puede abrir muchas puertas y otras cerrarlas. No todo el mundo puede llegar a comprender lo que una persona siente y por ello magnificamos mucho las cosas sin dejar cabida a la receptividad, cerrando de golpe puertas y ventanas.
Un día alguien llama a tu puerta y según veas quien esta a esa otra parte, decides dejarle pasar como buen comensal, no necesariamente implica que vayas a dejar que se quede, simplemente lo invitas a pasar y a salir tantas veces como quieras, pero lo “cortés no quita lo valiente”, o eso dicen… y hay muchas personas que lo cortés lo dejan de lado.
Por nuestra vida, van pasando muchas personas y a veces se quedan más tiempo de lo previsto, otras pasan y te dejan un recuerdo difícil de olvidar y otras simplemente pasan enseñándote aprendizajes construidos a base de sentimientos nada gratos, que te ayudarán a seguir creciendo y aprendiendo en este viaje que es la vida. Pues al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.

martes, 7 de abril de 2009

El amor Y la Locura


Aqui os dejo una pequeña historia para aquéllos que se pregunten porque el amor es ciego y la locura - a veces- le acompaña...

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el aburrimiento bostezaba por tercera vez, la locura como siempre tan loca propuso: “Vamos a jugar a los escondidos”. La intriga levantó el ceño extrañada y la curiosidad sin poder contenerse preguntó:
¿A los escondidos? ¿Y eso cómo es?
Es un juego, explicó la locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden, y cuando ya haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego. El entusiasmo bailó secundado por la euforia y la alegría dio tantos saltos que terminó de convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban, y la soberbia pensó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella, y la cobardía prefirió no arriesgarse.
Uno, dos y tres, empezó a contar la locura.
La primera en esconderse fue la pereza que como siempre, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se encontró tras la sombra del triunfo, quien por su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, que si un lago cristalino para la belleza; que si la hendija de un árbol: perfecto para la timidez; que si el vuelo de una mariposa: lo mejor para la voluptuosidad, que si una ráfaga de viento: magnífico para la libertad, y así terminó en ocultarse en un rayito de sol.
El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero solo para el. La mentira se escondió en el fondo de los océanos, mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris, y la pasión y el deseo en el cuarto de los volcanes. El olvido, se me olvidó donde se escondió, pero, eso no es lo importante, Cuando la locura estaba contando 999.999, el amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo estaba ocupado, hasta que al fin divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón contó la locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la pereza solo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a la fe discutiendo con Dios sobre zoología y a la pasión y el deseo las sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia, y claro, pudo deducir donde estaba el triunfo. El egoísmo no tuvo ni que buscarlo, el solito salió de su escondite, resultó ser un nido de avispas.
De tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago descubrió la belleza, y con la duda resultó todavía más fácil, la encontró sentada cerca sin decidir aun de que lado esconderse.
Así fue encontando a todos. El talento, entre la hierba fresca, a la angustia, en una oscura cueva, a la mentira, detrás del arco iris, mentira si estaba en el fondo de los océanos, y hasta encontró al olvido, ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos.
Pero solo el amor no aparecía por ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de las montañas, y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto, un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a los escondidos en la tierra: El amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.